La encuesta que publicó en el día
de ayer El País ha producido cierta sorpresa. En la serie temporal que
constituyen los barómetros mensuales de Metroscopia para El País, vemos como
todo permanece igual, excepto que el PP despega 5 puntos desde la medición del
mes pasado, colocándose con un 34,1%, 5 puntos por encima del PSOE (Septiembre
‘13) ¿Qué ha podido pasar? Y lo más importante, ¿Por qué ha pasado?
Advierto, que sin tener todos los
datos este es un post completamente especulativo, pero que a lo mejor consigue
arrojar algo de luz sobre lo llamativo de los datos. Cuando el dato de un
estudio no encaja con la percepción o con los deseos, lo primero es criticar la
“cocina” de los datos, lo segundo, mirar la ficha técnica y decir que la
encuesta viola supuestos técnicos. Por no hablar del más clásico: “Las
encuestas siempre se equivocan”. Pero, a veces, puede haber otras explicaciones…
Empecemos por los datos, tenemos
la estimación de voto, es decir unos datos tratados, en los que, para un
porcentaje supuesto de participación (62%), se ha determinado qué votarían
aquellos que en la encuesta declararon “no sabe” o “no contesta”. Los
porcentajes que presenta el estudio son sobre voto válido. De los 4 partidos que
aparecen, el PP aumenta 4 puntos con respecto al mes pasado, y el resto se
mantiene. Si la participación sobre la que se hace la estimación se mantiene
igual (62%), y en términos de voto válido (total de votantes - voto nulo), los otros tres partidos mantienen
sus respectivos porcentajes, ¿de dónde salen esos cuatro puntos que aumenta el
PP?
¿A quién votarían ahora los
votantes del PP en las elecciones generales de 2011? Eso es lo que vamos a ver
en el siguiente infográfico, a partir de datos del CIS. Se trata de una
comparación de dos encuestas. La primera, de enero de 2012, durante el primer
mes de gobierno de Rajoy, y la segunda, en julio de 2013, la más reciente a la
que tenemos acceso.
Como se ve en el infográfico, de aquellos que declararon en las encuestas haber votado al PP en la elecciones generales de 2011, en Enero de 2012, la mayoría (87%) volvería a votar por el PP. En julio de 2013, esa cantidad se reducía hasta el 54%. Hay dos datos que llaman mucho la atención, el primero es que un 20,1% de los votantes del PP en 2011, ahora mismo estarían en la abstención, es decir, no irían a votar. Por otro lado, el 7,4% votaría en blanco.
Estos datos nos refieren a
diferentes niveles de lejanía desde la decisión de votar al PP en 2011. Por un
lado tenemos a aquellos que siguen sintiendo afinidad por el PP como partido,
pero que están desencantados con la gestión del gobierno, la mayoría de estos
se mueven en las encuestas entre el voto en blanco y la abstención. Están
esperando el momento, la oportunidad, para volver a declarar su apoyo al
partido con el que se sienten identificados. Después tendríamos otro grupo de
votantes que deciden mostrar su rechazo de forma más elocuente cambiando su intención
de voto hacia un partido cercano, dentro del espectro de la derecha, pero que
compite directamente con el PP, en este caso UPyD.
Puede ser que la clave de la
subida de 4 puntos en la estimación de voto que hizo metroscopia para El País
esté en el voto en blanco. El voto en banco tiene una lectura especial en las
encuestas, a la que muy pocas veces se le presta atención. La categoría de “voto
en blanco” aparte de recoger a aquellos que realmente van a votar en blanco,
que es muy extraño que supere el 2% del voto válido en unas generales, también
es un “refugio” para aquellos que creyendo que deben votar, porque conciben el
voto como un deber ciudadano, no están convencidos por algún motivo acerca de
su partido predilecto, pero tampoco se sienten cercanos a otras opciones, en
ese caso particular, el voto en blanco puede actuar como categoría refugio. Y
este es uno de los motivos, por los que el voto en blanco, a veces, sale sobrerrepresentado
en los estudios electorales.
Otra posibilidad, es que votantes
del PP en 2011 que estaban en la abstención se hayan vuelto a movilizar,
mientras que votantes movilizados de otros partidos anteriormente, como del
PSOE, hayan optado ahora por la abstención, ya que recordemos, que en los dos
últimos barómetros de Metroscopia se ha realizado la estimación de voto
suponiendo que participaría el 62% del censo.
¿Y todo esto que nos intenta decir?
Pues varias cosas: La primera es que sea en el voto en blanco o en la abstención
el PP sigue teniendo una parte de la sociedad que lo considera su partido, y
están en busca de motivos o razones para volver a movilizarse electoralmente en
su favor. Lo cual nos debe hacer pensar que en una situación de tensión
electoral la caída de la derecha podría atenuarse considerablemente. Lo segundo
es que, si esos votantes populares en 2011 finalmente deciden ir a votar en un
escenario de elecciones generales, la participación subiría considerablemente, y
por lo tanto las grandísimas expectativas electorales de IU y UPyD podrían
verse, en cierta medida, defraudadas. Lo
tercero es una advertencia, otro día hablaremos de la fidelidad de voto del
PSOE, pero el análisis que hemos hecho sobre el PP no es extrapolable al PSOE.
Un partido que, se supone, lidera la oposición frente a un gobierno superado
por el contexto, y que no es capaz ni de retener al 60% (CIS) de los votantes
de 2011 (Recordemos, que ya en aquellas elecciones perdió más de tres millones
de votos).
En este trabajo se ha utilizado
la variable intención directa de voto + simpatía en lo referente a los estudios
del CIS.





